IMAGINARIOS URBANOS EN ASUNCIÓN

Mabel Causarano, Vladimir Velázquez

 

La Corporación REMA realizó una exploración sobre imaginarios urbanos, las formas de percibir y representar la ciudad. Interesaba indagar cuáles imágenes tienes sus habitantes de Asunción, las formas de vivencia que en ella tienen lugar.
La exploración es preliminar y aún no está finalizada. Fueron realizadas más de 30 entrevistas a personas provenientes de distintos sectores. En general, se trata de personas mayores de 25 años, referentes de organizaciones o sectores de la ciudad (social, empresarial, artístico, académico). La exploración debe ampliarse, con la indagación a las nuevas generaciones, habitantes del área metropolitana y sectores populares.

Siguen algunas conclusiones preliminares.

  • En general, las percepciones acerca de la situación y la tendencia de la ciudad son negativas, Son recurrentes los adjetivos como caótica, sucia, fea, desordenada, insegura y violenta. Las percepciones diferentes son excepcionales y focalizadas a aspectos de lugares específicos (Ñu Guasu, Senador Long, mayor visibilidad y expresión de diversidad, dinamismo de la producción artística, especialmente en algunas expresiones y por parte de artistas jóvenes). Horizontes de cambio, atisbos utópicos o futuros diferentes, prácticamente son inexistentes. Los imaginarios dominantes hablan de “lo mal que estamos”, pero no de “lo bien que podemos estar”. La imaginación escasea.

 

  • La pauperización produce fragmentación y polarización social, que se expresan y reproducen espacialmente. La ciudad se está “enclavizando”, con el correlato de una distribución desigual del capital cultural. Dicho de otra manera, siendo la vivencia de la ciudad, condición y ejercicio de la ciudadanía, las posibilidades de acceso a la misma están condicionadas según el capital económico y cultural de los sujetos. El acceso y el uso del patrimonio es desigual, lo cual reproduce y acentúa las desigualdades sociales.

 

   


Hay temas recurrentes que despiertan especial sensibilidad o preocupación, inquietud o interrogantes.

  • El (deterioro) del centro histórico y la emergencia del nuevo (ilegítimo) centro, Villa Morra.
  • La diversidad de Asunción.
  • ¿Quiénes son los sujetos de Asunción?. ¿Quiénes son los sujetos que no tienen cabida o son discriminados por la ciudad? (discapacitados, mujeres, niños, ancianos, indígenas, indigentes, migrantes pobres). Los nuevos personajes de Asunción (niños en situación de calle, gay, lesbianas, carriteros). El proceso de segregación social, la expresión espacial de la desigualdad social. foto segregación social
  • La relación con el río (Franja Costera)

 

   

  • La capitalidad de Asunción.
  • El transporte público.
  • La noche.
  • El patrimonio histórico (tangible e intangible).
   

  • Caminar por Asunción.
  • La mendicidad.
  • Los migrantes.
  • La cultura del shopping.
  • El espacio público.

 

   

  • (Ser o no ser) La identidad asunceña: es débil, si no, meramente formal. La autoadscripción, aparente, no está cargada de mayores elementos que la referencia al lugar de nacimientos o residencia. La adscripción por otros (los del interior) parece ser más fuerte, habida cuenta de la histórica centralización del país (esa adscripción por otros, es reconocida por los asunceños, siendo uno de los pocos dispositivos de activación identitaria).
   

    • Parece ser que la apropiación instrumental-funcional del espacio prevalece sobre la apropiación simbólica-expresiva. En consecuencia, hay una devaluación del territorio como “espacio de sedimentación simbólico-cultural, como objeto de inversiones estético-afectivas o como soporte de identidades individuales y colectivas”. La pertenencia socio-territorial puede ser más formal que vivida.
    • Un número significativo de personas entrevistadas, principalmente aquellas nacidas antes de 1960, expresan nostalgia por la Asunción “de antes”, cuyo símbolo paradigmático son los “naranjos y sus flores”. Aquella ciudad o aquel pasado son idealizados frente a una ciudad-presente que asusta, desapasiona y repele.


     

  • ¿Comporta la nostalgia alguna potencialidad de cambio? ¿Por qué ese pasado “mejor” no alimenta la demanda de un futuro mejor? ¿Qué hace que la nostalgia se traduzca a repliegue o abandono, resignación y lamento? (baja autoestima, desarraigo).
    • Si la identidad es una construcción simbólica que se hace en relación con un referente, cabe preguntar: ¡cuál es el “contenido” de la identidad asunceña y, fundamentalmente, cómo se la recrea y revitaliza?
    • Una dificultad para promover la pertenencia socio-territorial es el desplazamiento del espacio público como referencia para la satisfacción de necesidades simbólicas. El repliegue al mundo privado o al “enclave” propio también se debe a la hegemonía del consumo mercantil en la vida cotidiana, con el correlato del abandono de la “inversión privada” en dicho campo.
  • Parece ser que la afectividad con y hacia Asunción está lastimada, que no está siendo sanada, con el agravante de que pocos demandan su tratamiento. Naturalización del orden, de la situación, tolerancia con la precariedad, la carencia (hasta de política) y la corrupción.
  • Es probable que las nuevas generaciones se apropien casi exclusivamente de manera funcional del territorio asunceño. Son hijos de una generación cuyas referencias simbólicas “están en otra parte”.
    • Si alguna vez la calle Palma constituyó un referente identitario, hoy nada la sustituyó. En su lugar, aparecieron los shopping centers y los supermercados.
   

    • ¿Qué significa el hecho que una sociedad no sea capaz de producir referentes materiales ni simbólicos identitarios, que adopte aquellos de naturaleza trasnacional? Los elementos identitarios de una ciudad casi siempre son espacios públicos o hitos que, por razones históricas o por su calidad estética, son incorporados al imaginario colectivo (el Empire State Building es tan icono neoyorkino como el puente de Brooklyn). En Asunción, no hay espacios públicos que nos representen, con los cuales nos identificamos.
  • El espacio también está ausente en la práctica de las organizaciones sociales, salvo excepciones. Frecuentemente, las personas entrevistadas o participantes de conversaciones, manifestaban su sorpresa ante la invitación a “pensar la ciudad”. Pareciera que, por primera vez, se planteaban el tema. Algunos entrevistados expresaron que una gran deuda de sus organizaciones es la consideración del espacio público en sus prácticas. Foto movilización en la plaza
  • Parece que el repliegue hacia lo privado y el abandono de la “ciudad pública” sucede de manera especial en los sectores identificable como “dirigentes”. Tal vez los artistas expresen una mirada más critica, aunque sus creaciones y propuestas aún no repercuten en la “estructura de sentimiento” de la generalidad y en el pensamiento política de las principales organizaciones. Foto de actividad artística

 

   

  • En este contexto, decollan sujetos individuales y colectivos que emprenden esfuerzo para revitalizar o recuperar espacios públicos, promover la expresión cultural, ampliar y diversificar la oferta de esparcimiento, innovar en las formas de acción y actuación en la esfera pública.
  • El Estado está ausente o está maldecido en los imaginarios urbanos. La municipalidad prácticamente no fue mencionada, salvo que para ser cuestionada, Se observa un proceso progresivo de indiferencia o resignación ante la baja calidad de la gestión municipal.
  • La metropolización y la relación de Asunción con un entorno más amplio es apenas atisbado.


  • Es probable que los medios de comunicación medien la vivencia de la ciudad-total, alimentando una visión apocalíptica y fatalista de la realidad más que la demanda de participación ciudadana.

 

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