TERRITORIO Y SOCIEDAD

 

EL ENFOQUE TERRITORIAL

Si no conoces la respuesta, discute la pregunta.
Clifford Geertz

 


¿Dónde y cómo viven las personas? ¿Dónde trabajan, estudian, residen, se divierten?
¿Qué itinerarios las personas realizan cotidiana o regularmente para trabajar o buscar trabajo, estudiar, acceder a un servicio de salud, entretenerse con la familia o amigos o simplemente pasear?
¿A dónde y por qué migra la gente?
¿Dónde y qué actividades económicas realizan las personas y los grupos sociales?
¿Qué tipo de identidades territoriales se configuran en una población que es mayoritariamente “nómada”, proveniente del campo, no nacida en el lugar de residencia, migrando de un municipio a otro al interior de la misma región?
¿Siguen vigentes los conceptos clásicos de ciudad? ¿Cómo definirla, cuando, como en el caso del área metropolitana de Asunción, las relaciones sociales se despliegan en una expansiva mancha urbana influida por la presencia transversal en la vida cotidiana de los medios masivos y las nuevas tecnologías de comunicación?
¿Cómo gobernar y cómo participar cuando los límites urbanos se diluyen, cuando los habitantes, los mismos actores políticos y las organizaciones sociales, “ven” solo fragmentos del territorio, cuando la participación se subsume en el cumplimiento de los propios intereses, desenfocados del mapa general de los intereses colectivos?


El territorio es el resultado de la apropiación y valorización del espacio mediante la representación y el trabajo, una “producción” a partir del espacio inscrita en el campo del poder por las relaciones que pone en juego.

Gilberto Jiménez

 

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EL TERRITORIO NO ES EL MAPA

 

 

Las actividades económicas, la dinámica poblacional, los problemas ambientales y la conflictividad social no se ciñen a la división político-administrativa, establecida en el mapa oficial, que presenta un estado-nación dividido en 17 departamentos, más la capital nacional. Desde hace dos décadas, transformaciones estructurales modifican el paisaje, la distribución poblacional, la relación urbano-rural, los modos de producción y las actividades económicas y sociales.

 

Con la reforma constitucional de 1992, inició formalmente el proceso de descentralización político – administrativa del Estado paraguayo, disposición jurídica que abrió espacio para encarar las fuertes asimetrías territoriales, en términos de demandas sociales y de disponibilidad de recursos.
La reforma de la organización territorial se realizó sin el debate político y social necesario para delinear sus contenidos, alcances y modalidades. Este vacío no fue llenado con posterioridad, a pesar de los cambios en la organización del Estado, de la creación de la gobernación departamental y de los sucesivos procesos electorales.

Causarano, M y Velázquez, V. Criterios para analizar las iniciativas ciudadanas y su incidencia en el proceso de descentralización en el Paraguay.

 

¿Mapas para qué?

Cuando la estabilidad del terreno, de los referentes y las medidas es socavada por el flujo de la vida urbana y la fluidez de la experiencia cosmopolita, los mapas nos impedirían hacer nuestro propio camino al andar, aventurarnos a explorar y trazar nuevos itinerarios, nos evitan el riesgo de perdernos sin el que no hay posibilidad de descubrir/nos.
Pero, ¿quién ha dicho que la cartografía sólo puede representar fronteras y no construir imágenes de las relaciones y los entrelazamientos, de los senderos en fuga y los laberintos?

Jesús Martín Barbero

 

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LA METROPOLIZACIÓN


La metropolización es el proceso por el cual una ciudad principal la metrópolis y otras colindantes, conforman un continuum urbanizado, que adquiere la característica de una urbe extendida, sin solución de continuidad. Desde el punto de vista físico, se trata de un único sistema urbano, aunque jurídicamente se encuentre dividido en unidades político – administrativas, que gozan de autonomía política y normativa y de autarquía para recaudar y administrar sus recursos.

 

Fuente: Bernardo Bozzano Tercer Congreso Paraguayo de Población, 2007

 

En este proceso, es posible distinguir al área, la zona y la región metropolitana.
El área metropolitana es la “mancha urbana”, o aquellos municipios conurbados, totalmente urbanizados, sin áreas rurales.
La zona metropolitana está formada por el Área Metropolitana y las áreas rurales que son parte del tejido de los municipios integrados en el Área Metropolitana. Es decir, incluye a los municipios conurbados que aún tienen zonas rurales.
El área y la zona metropolitana influyen en y son influidas por un territorio mayor, conformado por otros núcleos urbanos y sus áreas rurales, ubicados a distancias variables, con el cual mantiene flujos de intercambio de materia, energía e información. Dicho territorio está caracterizado por la alta movilidad intra metropolitana de la población, en función a la demanda y oferta de bienes y servicios de los nodos del sistema territorial.
El sistema así definido se denomina región metropolitana que, también como las áreas y zonas metropolitanas, tiene una extensión cambiante, que depende de los flujos de personas, bienes, servicios que circulan. La Región Metropolitana puede contener centros urbanos alejados de la cabecera metropolitana, que están separados por áreas rurales, pero cuyas interacciones con el territorio ocupado por el Área Metropolitana y la Zona Metropolitana son constantes.

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LAS REGIONES METROPOLITANAS

Las regiones son como el amor, son difíciles de describir, pero cuando las vemos, las sabemos conocer
Van Young

Una transformación estructural contemporánea del Paraguay alude a la conformación de 3 sistemas metropolitanos:

 

 

Las regiones metropolitanas se inscriben en la categoría de regiones polarizadas y funcionales, las cuales, en general, tienen a la ciudad como fermento de la vida regional. “Las nuevas regiones se fundan en sistemas políticos, redes de intercambio y ciudades organizadoras. La influencia de la economía de mercado y la centralización política han impulsado la circulación de bienes materiales; los flujos se han canalizado y jerarquizado, desestructurando, las más de las veces, las regiones heredadas del pasado.
(…) La red urbano-rural que tiene como principal centro dinámico al área y a la zona metropolitana es, por tanto, una región, ya que los fenómenos socioculturales que se van desplegando adquieren una dimensión regional, no obstante el carácter de la regionalización sea de orden funcional y, en cuanto tal, cambiante con la dinámica socioeconómica que la alimenta. Es por ello que un núcleo urbano puede incorporarse o dejar de pertenecer a una región metropolitana” (Causarano, 2006)

 

Las 3 regiones metropolitanas juntas, abarcan una población de 2.928.518 personas, lo que representa el 57 % de la población nacional. En último período censal, las tasas de crecimiento poblacional de las tres regiones superaron ampliamente el promedio nacional.
Las 3 regiones metropolitanas son fronterizas – con Argentina y Brasil - y costeras. Comprenden a las 3 ciudades más importantes del país, dos de las cuales son históricas – Asunción y Encarnación, y la tercera, Ciudad del Este, fue fundada como fruto de una visión geopolítica.

 


Otras regiones metropolitanas

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OPORTUNIDADES Y AMENAZAS

Los sistemas metropolitanos de Asunción, Ciudad del Este y Encarnación son centros gravitantes en el territorio. Participan del 59% de la actividad económica total del país y dan empleo al 60% de la población ocupada. La Región Metropolitana de CDE presenta un crecimiento del Indicador de Actividad Económica (IAE) casi tres veces superior al del país; el dinamismo económico de la Zona Metropolitana de Encarnación es dos veces y medio mayor que el nacional y también la Zona Metropolitana de Asunción supera el porcentaje país.

 


Sin embargo, el desconocimiento del fenómeno metropolitano y la desatención del territorio en las políticas de desarrollo, impiden aprovechar las oportunidades de los sistemas metropolitanos del país.
El desajuste entre los procesos sociales y la organización político-administrativa del territorio en municipios y gobernaciones, cuesta caro a la población, el ambiente y las perspectivas de futuro. La visión de la realidad y la orientación de la práctica, tanto de los actores políticos, como de las organizaciones civiles, se rige más por una abstraída división político-administrativa que por las dinámicas urbanas, demográficas y económicas. Aquella no se compadece de lo que pasa en el territorio y como vive la gente, éstas no reconocen los límites artificiales de municipios administrativos.
En estos territorios aún no se ha comprendido que los sistemas metropolitanos son las regiones más competitivas en el escenario internacional.
Asunción, Ciudad del Este y Encarnación son ciudades regiones. No pueden entenderse sin su entorno regional, así como tampoco, las ciudades que se encuentran en su área de influencia, pueden entenderse sin ellas: cabeceras metropolitanas y cabeceras regionales.

 

La creación de la SETAMA, a través de la Ley 1.590, constituyó el primer reconocimiento del fenómeno metropolitano por parte del Estado, aunque la nueva institucionalidad fue concebida con defectos de fondo, entre ellos, el no reconocimiento del carácter de metrópolis de Asunción, otorgándole el mismo rango que otros municipios y no asignándole la presidencia de la institución; la participación de los actores que deben ser regulados en el consejo de la institución, como las empresas de transporte.

 

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¿POR QUÉ REGIÓN?
¿POR QUÉ HABLAR DE TEMAS REGIONALES?

Puede preguntarse por qué denominar “región” a un territorio que no reúne las características de las regiones tradicionales (historia, lengua, costumbres, etc.), porque son de reciente formación. La caracterización responde al hecho que los flujos funcionales adquieren un alcance, una continuidad y una intensidad que van conformando situaciones espaciales con connotaciones y desempeño de tipo regional, ante la necesidad de adoptar una noción de espacio más amplia que la impuesta por los límites urbanos o político - administrativos usuales o convencionales.
Contrariamente a una región tradicional, la génesis de la metropolización es lo urbano, porque se genera a partir de una mancha urbana en expansión, que forma lo que algunos llaman una “ciudad región”, una huella urbana que va marcando todo el territorio. Hay una alta conectividad, resultante de la intensidad de la comunicación y los desplazamientos. Por su génesis, es un territorio cuya extensión varía con el tiempo (Itacurubi de la Cordillera, por citar un ejemplo, puede dejar de pertenecer a la región metropolitana de Asunción e integrarse al sistema metropolitano de Cnel. Oviedo)
El objetivo de la adopción de un abordaje regional, es disminuir los desequilibrios territoriales causados por las disparidades de acceso a los bienes, a los servicios, al trabajo, disparidades que detienen o impiden procesos de desarrollo. Por ello, es necesario reconocer las conformaciones territoriales a partir de su dinámica constitutiva y de funcionamiento. Al estar la división política abstraída de la realidad, los instrumentos de gestión territorial resultan absolutamente inadecuados en cuanto a la asignación de recursos. La división departamental y municipal actual agudiza las disparidades en vez de mitigarlas. La institucionalidad pública está armada y sostenida para trabajar mal.

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